LA EXCELENCIA DE UN DISCÍPULO – ARTÍCULO N° 7

Una de las claves que uso Jesús para triunfar, fue la excelencia. Para triunfar en la vida hay un camino y no es trabajar duro solamente, hay principios, leyes que Dios estableció, que son como las matemáticas, dan un resultado exacto. ¿Quieres triunfar sin margen de error? La excelencia, además de ser clasificada como una competencia personal y laboral, es una ley, un principio bíblico para triunfar.

El Rey Salomón, descubrió que Dios no bendice la mediocridad, bendice la excelencia. ¿Has visto un hombre experto en su trabajo? Estará delante de los reyes; no estará delante de hombres sin importancia. Proverbios 22:29 (LBLA)

“Esta es la verdad, si no te vuelves experto en lo que haces,
sea un trabajo, ministerio, una casa transformación,
jamás tendrás éxito”

Uno de los motivos del porqué el mundo de hoy muchas veces no quiere escuchar el evangelio de boca de los cristianos, en especial el mundo educado, profesional y de negocio, es por causa de la mediocridad que estos manifiestan. La mayor parte de los cristianos se conforman con sobrevivir, todo lo quieren por milagro y no hacen nada para salir de ese estado, y por cierto pretenden que Dios les dé grandes éxitos, triunfos personales y financieros, ignorando que Abraham, Moisés, Daniel, José, Ester, Rut, David, Salomón, y todos los hijos de Dios que tuvieron éxito en sus vidas, ministerio y finanzas, fue porque eran excelentes en lo que hacían.

¿Qué es excelencia?

El mejor termino que describe excelencia es “Insuperable”. Algo excelente, es algo insuperable, y una persona de excelencia es una persona insuperable en los que hace.

¿Tu vida, excelencia o mediocridad?

La excelencia se manifiesta con obras, y no con palabras. Hablar o entender sobre excelencia no nos hace excelentes, por lo tanto, debemos preguntarnos así mismo;

¿Soy insuperable en mi trabajo? ¿Soy insuperable en mi ministerio? ¿Soy insuperable en mi matrimonio? ¿Soy insuperable como Hijo? Esto responderá si somos excelentes, o mediocres (Aunque suene fuerte)

Muchas veces, las acciones, el trabajo y hasta la forma de vestir de los cristianos no es de excelencia, y demuestra que hay una falta enorme de toma de consciencia, sobre el Dios que servimos, y del Reino al que pertenecemos.

¡Yo tengo un Dios de excelencia! ¿Y tú?

Piense en esto ¿Habrá algo que supere la creación de Dios? el universo perfectamente constituido con sus planetas, estrellas, soles, galaxias, etc. Habrá algo que supere la creación del hombre y la mujer, con sus capacidades e inteligencia, con un cerebro con 100.000 millones de neurotransmisores (10 elevado a 11), y su ADN que, en un solo gramo, puede almacenar toda la información que tiene google y Facebook. Y lo anterior, es sólo una pincelada de lo que conocemos del universo y el ser humano, imagínate ahora, el como debe ser el Reino de Dios en los cielos. Este fue el entendimiento, con el que operaron los patriarcas, los héroes de la fe, nuestro Señor Jesús y sus discípulos. ¿Y nosotros?

La excelencia honra a Dios y te permite transformar la sociedad

La excelencia en los Hijos de Dios, honra a Dios, inspira a los demás, te posesiona en la sociedad, te genera influencia, te genera riquezas, la gente querrá escucharte y te da la posibilidad de generar transformación del Reino de Dios en la sociedad. Nadie querrá escuchar a una persona mediocre y sin logros.

¿Cómo Desarrollar Excelencia?

1. Ve más allá de cumplir lo encomendado. Si se te solicita de caminar una milla, camina dos en su lugar, Mateo 5.41.

2. Cada trabajo o acción que realices, hazlo pensando que debe ser insuperable.

3. Recuerda siempre que eres Hijo del Dios insuperable, su Espíritu está en ti, y debes representarlo en la tierra.

4. Mantente perfeccionando continuamente tus talentos y habilidades, hasta llegar a ser insuperable en lo que haces y mantente en continuo crecimiento.

Hazte un chequeo con estas preguntas y toma medidas;

¿¿Mi desempeño personal es insuperable? Orden, vestimenta, alimentación y salud.

¿Mi desempeño familiar es insuperable? Matrimonio, hijos y en el hogar.

¿Mi desempeño ministerial es insuperable? En las funciones que realizo en la Iglesia local al cual pertenezco.

¿Mi desempeño en mi trabajo es insuperable? En mi profesión, oficio o negocio.

¿Qué estoy haciendo para ser insuperable? y ¿Qué medidas tomaré?

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Atte.
Antonio APABLAZA
Escuela Discípulos Mileniales

 

 

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