“Todo esto te daré, si postrado me adorares.” (Mateo 4:9, RVR1960)
En esta escena clave del desierto, Satanás revela una espiritualidad muy poderosa: Una persona que se postra delante de Dios, le entrega dominio de su vida, y al mismo tiempo, esta persona recibe dominio sobre la tierra.
Cuando Jesús fue tentado con los reinos del mundo a cambio de postrarse ante el enemigo, no solo estaba en juego su obediencia, sino la fuente de su poder y autoridad. Jesús respondió con claridad:
“Al Señor tu Dios adorarás, y a Él solo servirás.” (Mateo 4:10, RVR1960)
1. Bíblicamente vemos 2 causas para postrarse y practicar esta espiritualidad:
- Postrarse para adorar a Dios.
- Postrarse para reverenciar a mis autoridades.
¿Cómo postrarme ante Dios, para practicar correctamente esta espiritualidad?
- Al momento de postrarse, se debe renunciar a nuestra voluntad.
- Al estar postrado, la voluntad de Dios para ejecutarla.
Mateo 26:39
Y Jesús cayó sobre su rostro (Adoración), orando y diciendo: Padre mío, si es posible, que pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú quieras.
Adorar en el griego “Proskunéo”, significa postrarse.
Adorar en el hebrero “Abád”, significa servir, rendir mi voluntad para hacer la voluntad de Dios.
Es decir, la forma correcta de practicar la espiritualidad de Postrarse ante Dios, es postrarse físicamente para renunciar a mi voluntad, y tomar la voluntad de Dios.
Los anterior, es realmente lo que significa “adorar y servir al Señor tu Dios”.
Lucas 4:5-9
5 Y le llevó el diablo a un alto monte, y le mostró en un momento todos los reinos de la tierra. 6 Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy. 7 Si tú postrado me adorares, todos serán tuyos. 8 Respondiendo Jesús, le dijo: Vete de mí, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás.
Declare conmigo ¡Rindo mi voluntad a ti Señor Jesús, mi Dios!
2. ¿Qué significa espiritualmente postrarse ante Dios?
Postrarse no es simplemente una postura física, es una acción tremendamente espiritual que reconoce y otorga autoridad. Postrarse es rendirse.
Y cuando nos rendimos ante Dios, lo reconocemos como nuestra única fuente de poder, dirección y provisión.
Postrarse es entregar el alma, y abrir el espíritu a Dios
En la Escritura, postrarse rostro en tierra es un acto de desconexión con el mundo natural y una conexión directa con lo eterno. El cuerpo queda en el suelo, pero el espíritu se eleva.
“Y cayeron sobre sus rostros, y dijeron: Dios, Dios de los espíritus de toda carne…” (Números 16:22, RVR1960)
En este momento, Moisés y Aarón no estaban actuando desde su lógica humana, sino desde una rendición total que les conectó con el Dios de todos los espíritus.
3. Postrarse es reconocer la soberanía de Dios
La primera vez que la Biblia menciona que alguien adoró postrado fue con Abraham:
“Entonces Abraham se postró sobre su rostro, y Dios habló con él…” (Génesis 17:3, RVR1960)
No fue solo un gesto de reverencia, fue un acceso a revelación divina. Cuando nos postramos, creamos espacio para que Dios hable.
4. Postrarse abre el acceso al poder de Dios
El enemigo dijo: “Todo esto te daré, si postrado me adorares.”
Es un principio espiritual: postrarse es recibir una impartición de poder — pero la fuente del poder determina su fruto.
Jesús se negó a recibir poder de una fuente maligna, sin embargo, Jesús, al postrarse ante Dios Padre, recibió poder para sanar, liberar y vencer al enemigo.
“Y he aquí vino un leproso y se postró ante él, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme.” (Mateo 8:2, RVR1960)
Resultado: Poder de sanidad fluyó. El postrarse del leproso no fue adoración vacía. Fue una rendición que activó el poder del Reino.
5. Postrarse es el lenguaje del cielo
“Y los veinticuatro ancianos se postraron sobre sus rostros, y adoraron a Dios…” (Apocalipsis 11:16, RVR1960)
En el cielo, la verdadera adoración es postrada, no de pie. Nadie compite por atención. Todos entregan su corona, se postran, y reconocen que el trono le pertenece solo a Dios.
6. Postrarse revela el nivel de tu fe y dependencia
Jesús enseñó que el postrarse no es debilidad, es autoridad bien direccionada.
“Entonces vino una mujer cananea… y se postró ante él, diciendo: ¡Señor, socórreme!” (Mateo 15:25, RVR1960)
Esa mujer no tenía derecho legal como hija de Israel, pero su postración fue su llave de acceso. Jesús terminó reconociendo su fe, y el milagro ocurrió.
7. Dos formas de postrarse
Postrarse de rodilla
Efesios 3:14
Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo.
Marcos 10:17
Cuando salía para seguir su camino, vino uno corriendo, y arrodillándose delante de Él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?
Rostro al piso o estirado en el piso
Apocalipsis 7:11
Y todos los ángeles estaban de pie alrededor del trono y {alrededor} de los ancianos y de los cuatro seres vivientes, y cayeron sobre sus rostros delante del trono, y adoraron a Dios.
Nehemías 8:6
Entonces Esdras bendijo al SEÑOR, el gran Dios. Y todo el pueblo respondió: ¡Amén, Amén!, mientras alzaban las manos; después se postraron y adoraron al SEÑOR rostro en tierra.
Conclusión:
Postrarse es un arma espiritual de gobierno.
Cuando te postras ante Dios, estás diciendo: Tú gobiernas sobre mi vida, mis decisiones, mi futuro, mis emociones, y mis finanzas.
Y como consecuencia, Dios deposita en ti su poder para gobernar sobre lo demás.
Postrarse no es señal de debilidad.
Es el portal para recibir poder desde lo alto.
El enemigo lo sabe. Por eso siempre busca que te postres ante otras cosas.
Hoy, decide postrarte solo ante Cristo.
Y descubrirás que el verdadero poder viene de la rendición total.