Muchos de los problemas que enfrentamos a diario parecen tener un origen emocional o psicológico. Sin embargo, cuando analizamos más profundamente, descubrimos que muchos de estos síntomas tienen una raíz espiritual: la falta de una relación genuina y viva con Dios.
Cuando una persona se aleja de su Creador, comienza a experimentar una desconexión profunda que afecta todas las áreas de su vida: emocional, mental, física y espiritual. A continuación, se presentan 20 síntomas comunes que revelan una falta de relacionamiento con Dios:
Listado de los 20 síntomas
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Tristeza persistente
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Angustia existencial
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Amargura y resentimiento acumulado
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Insomnio
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Depresión
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Ansiedad continua
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Irritabilidad constante
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Falta de paz interior
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Dificultad para perdonar
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Apatía
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Miedos
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Culpa continua
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Inseguridad
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Dependencia de aprobación humana
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Sensación de vacío
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Falta de propósito
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Baja tolerancia al sufrimiento
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Sensación de lejanía de Dios
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Falta de gozo
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Pensamientos negativos
Estos síntomas no son solo emocionales, son espirituales, e indican una desconexión con el Dador de la vida. La raíz no está en el comportamiento externo, sino en la desconexión espiritual de tu vida con Dios.
¿Cómo resolver de raíz estos síntomas?
La solución no está en métodos humanos ni en rutinas religiosas. La verdadera transformación viene con la reconexión con tu creador por medio de la oración en espíritu, no desde lo emocional ni desde lo mental. Me explicare mejor:
La verdadera oración no es una actividad religiosa, es una actividad relacional, pero ojo, que tampoco es una actividad emocional o intelectual, sino una experiencia espiritual. Es decir, desde lo más profundo de tu ser. Allí ocurre la verdadera conexión con Dios, desde el espíritu.
Entonces, la oración, es el acción en la cual vas en el espíritu, al trono de Dios para hablar con tu Padre celestial en calidad de hijo legítimo.
“Mas a todos los que le recibieron, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.” (Juan 1:12)
Cuando tú oras desde tu identidad como hijo, no clamas desde lejos, sino que te presentas delante de Dios, como hacían nuestro padres en la fe.
“Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios…” (Job 1:6)
“Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia…” (Hebreos 4:16)
Cristo nos abrió el camino al lugar de intimidad con el Padre
Gracias al sacrificio de Jesús, ya no hay separación. Podemos entrar directamente al Lugar Santísimo:
“Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne…»(Hebreos 10:19-20)
Ya no estamos destinados a orar desde la tierra hacia el cielo, sino a ir en espíritu a los lugares celestiales para hablar con el Padre.
“Y juntamente nos resucitó, y nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús.» (Efesios 2:6)
Conclusión: La solución está en volver a relacionarte con Dios desde tu espíritu, ya no desde tus emociones, mente, y mucho menos desde una religión.
El salmista lo entendía muy bien y cada mañana se presentaba delante de Dios.
“De mañana me presentaré delante de ti, y esperaré.” (Salmo 5:3)
Hoy es el día para retomar tu relación con Dios, no desde la emoción, el intelecto que no puede comprender lo espiritual, ni desde una religión llena de rituales, sino desde tu espíritu, desde una relación genuina y real, como hijo amado que tiene acceso total al corazón del Padre.
¿Quieres sanar tu alma?
Comienza hoy a presentarte en espíritu delante de Dios cada día, y experimentarás cómo todos estos síntomas comienzan a desaparecer, porque estarás conectado al Único que puede llenarte plenamente: tu Padre Celestial.
Un comentario
Amén! Poderosa verdad, que nos acerca genuinamente a una relación con nuestro Dios. Gracias Apóstol por compartirnos esta revelación.